La tecnológica Meta ha alcanzado un acuerdo histórico para abonar cerca de 17.000 millones de dólares con el fin de resolver el mayor proceso judicial de su historia, en el cual se enfrentaba a las acusaciones de 29 gobiernos estatales de Estados Unidos por el diseño adictivo de sus plataformas.
La demanda señalaba directamente a Instagram y Facebook por perjudicar la salud mental de niños y adolescentes al no implementar controles eficaces frente al uso compulsivo.
Además de la cuantiosa sanción económica, que se abonará de forma diferida durante la próxima década y se destinará a financiar iniciativas de seguridad digital, la compañía se ha comprometido a endurecer drásticamente las restricciones de uso para este sector de la población.
Entre los cambios más destacados figuran el bloqueo de notificaciones durante el horario escolar (de 8:00 a 15:00 horas), el establecimiento de límites estrictos que no podrán ser desactivados por los usuarios, el modo nocturno obligatorio y la ocultación del recuento de “likes”.
Nuevas restricciones y presión sobre la industria
El pacto surge tras el revés judicial sufrido en Nuevo México y busca frenar de forma rápida un conflicto cuyas demandas iniciales exigían indemnizaciones millonarias muy superiores.
No obstante, una parte de los fondos acordados está condicionada a que competidores directos como TikTok y YouTube adopten medidas similares de control y financiación para proteger a los menores de edad.
Las normativas introducidas por Meta también contemplan la desactivación del carrusel de vídeos infinitos, la eliminación de algoritmos de recomendación automáticos en los perfiles juveniles y la prohibición de filtros con retoques estéticos extremos.
Con estas medidas, la empresa responde a una creciente presión regulatoria internacional que ya ha llevado a países como Australia a prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, mientras en Europa diversos gobiernos evalúan restricciones similares.
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