El ministro de Transportes, Óscar Puente, anunció su dimisión irrevocable este martes en el Congreso de los Diputados, coincidiendo con un nuevo accidente ferroviario en el que tres vagones de un tren de mercancías descarrilaron en una vía privada de Cargill en Martorell, Barcelona, colisionando contra una locomotora de la red general y obligando a hospitalizar al maquinista.
La decisión de abandonar el cargo se gestó tras el devastador impacto de los siniestros acumulados bajo su gestión, marcada por las 46 muertes en Adamuz y las 69 víctimas mortales registradas en Urda.
Durante una comparecencia de cuatro horas en la Diputación Permanente, el ministro guardó su retirada para el tramo final, renunciando también a su candidatura para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre.
El exdirigente reconoció que ideó su marcha en el trayecto hacia el Centro de Control de Adif en Atocha, tras conocer los hechos trágicos de Urda. Aunque defendió el incremento de la ejecución presupuestaria hasta el 90% frente a la desinversión de etapas anteriores, admitió las dificultades estructurales del sector y zanjó que el sistema no puede transformarse de la noche a la mañana.
“¿Creo que se debería revisar el modelo ferroviario? Sí. Siendo realista, ¿es esto posible? La dinámica política es muy complicada”, expresó Puente ante la cámara antes de formalizar su salida.
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