Trump pagaría 5.000 dólares a cada estadounidense si su partido controla el Congreso

Donald Trump mirando al frente con traje azul oscuro, camisa blanca y corbata roja bajo un cielo despejado. Donald Trump mirando al frente con traje azul oscuro, camisa blanca y corbata roja bajo un cielo despejado.
Donald Trump condiciona el pago del dividendo a la victoria republicana en el Congreso en las próximas legislativas.

Donald Trump ha lanzado una apuesta económica de dimensiones inéditas para movilizar al electorado conservador en Estados Unidos. El presidente y magnate neoyorquino ha prometido otorgar a cada ciudadano adulto estadounidense la cifra de 5.000 dólares (unos 3.700 euros o 3.700 libras esterlinas) si el Partido Republicano logra controlar ambas cámaras en las próximas elecciones de mitad de su mandato.

La propuesta, anunciada ante miles de simpatizantes en una de sus multitudinarias apariciones públicas, busca inclinar la balanza en unos comicios decisivos para el futuro político de Estados Unidos.

El presidente Trump ha supeditado la entrega de los fondos al resultado final en las urnas. La condición planteada es clara: barrida republicana o el cheque no llegará a los bolsillos de los contribuyentes.

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El planteamiento de la medida responde a una estrategia populista de impacto directo en la economía familiar. “Si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos, ambos, repartiré un dividendo de 5.000 dólares a cada ciudadano adulto de los Estados Unidos de América”: afirmó el mandatario estadunidense durante el último mitin político.

El anuncio ha provocado una marejada de reacciones entre analistas económicos y adversarios políticos, que cuestionan la viabilidad financiera de una transferencia masiva que requeriría la aprobación de billones de dólares de fondos públicos.

Para los detractores del plan, la promesa representa un intento manifiesto de comprar voluntades ante una contienda electoral apretada. Sus partidarios, por el contrario, defienden que la inyección monetaria impulsará de forma inmediata el consumo interno y devolverá el capital directamente a la ciudadanía.

La viabilidad del desembolso queda ahora subordinada al apretado calendario legislativo y al comportamiento de los votantes moderados en los estados clave. Sin un control holgado en el Capitolio, la propuesta del dividendo correría el riesgo de quedar estancada en el trámite parlamentario, abriendo la incógnita sobre hasta qué punto la oferta financiera inclinará la balanza en las urnas.

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