Tras haberse posesionado formalmente como jefe de Estado en las instalaciones de la Universidad Santiago de Cali (USC), Abelardo de la Espriella se dirigió al Cantón Militar Pichincha para pronunciar su primer discurso oficial como presidente de la República. Ante una multitud expectante, el nuevo mandatario dejó claras las bases de su administración, enfatizando que su llegada al poder marca el cierre definitivo de un “largo capítulo de resignación nacional”.
En su intervención, De la Espriella hizo un llamamiento a la unidad y aseguró que su gobierno trabajará sin distinción ideológica. “Envío un mensaje firme al pueblo colombiano. Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad. Seré el presidente de todos los colombianos, de quienes me honraron con su voto y de quienes, en ejercicio de su libertad, depositaron su confianza en otras opciones políticas”, expresó con firmeza. Asimismo, recalcó que en su administración no habrá espacio para la intransigencia, sino para la convocatoria nacional y la construcción del bien común.
Defensa de la democracia y lucha contra la corrupción
El jefe de Estado también abordó la controversia generada en torno a los comicios del pasado 21 de junio, segunda vuelta presidencial en la que resultó electo. Ante los señalamientos de supuesto fraude promovidos por el exmandatario Gustavo Petro y sectores del Pacto Histórico, De la Espriella defendió la legalidad del proceso electoral y advirtió que la voluntad popular debe respetarse incondicionalmente. “Poner en duda su legitimidad es desconocer la voluntad soberana del pueblo colombiano. Le digo a toda la ciudadanía: en el Gobierno se harán respetar todas las reglas de la democracia”, puntualizó.
En la misma línea, reconoció la labor del vicepresidente José Manuel Restrepo por liderar un riguroso proceso de empalme enfocado en detectar focos de corrupción estatal, calificándolo como un compañero excepcional para encaminar la regeneración económica del país y la creación de empleos dignos.
Seguridad nacional y orden perentorio a la Fuerza Pública
El componente más fuerte del discurso estuvo centrado en la seguridad y la lucha contra la criminalidad. El mandatario recordó la memoria del senador y precandidato Miguel Uribe Turbay, asesinado el 7 de junio de 2025, atribuyendo dicho clima de violencia a las políticas del régimen anterior. En contraposición, elogió la estrategia de seguridad del expresidente Álvaro Uribe Vélez, basada en el respaldo absoluto a las instituciones armadas y la negativa a ceder ante los criminales.
Como comandante supremo de las Fuerzas Militares, De la Espriella impartió una orden categórica para recuperar el control territorial: “Ha llegado la hora de la recuperación total de la seguridad y de la libertad. Le imparto desde aquí a las Fuerzas Militares y de Policía la orden perentoria de combatir a todas las estructuras criminales. Los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano”.
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