Alemania calcula cómo atender hasta 1.000 militares heridos al día, Lituania aprueba planes nacionales de evacuación, los Países Bajos recomiendan reservas para 72 horas y el Reino Unido amplía su estrategia de preparación para emergencias.
Estas medidas no significan que se considere inevitable una guerra entre Rusia y la OTAN, pero muestran cómo los gobiernos europeos han empezado a trabajar con escenarios que antes parecían remotos. Y tú, ¿ya has empezado a prepararte?
Europa está cambiando la forma en que se prepara para las crisis
Mientras continúa la guerra en Ucrania, los gobiernos de diferentes países europeos han comenzado a revisar sus planes para afrontar no solo un eventual conflicto militar, sino también ciberataques, sabotajes, interrupciones en el suministro de energía, fallos en las comunicaciones, ataques con drones y desplazamientos masivos de población.
El cambio se percibe en diferentes frentes. En Alemania, las autoridades evalúan la capacidad de los hospitales para atender a un gran número de militares heridos. En Lituania, se ha aprobado un plan nacional detallado para la evacuación de la población.
En los Países Bajos, el gobierno recomienda a las familias disponer de agua, alimentos y otros artículos básicos suficientes para afrontar las primeras 72 horas de una emergencia.
En el Reino Unido, la preparación para emergencias también ha cobrado relevancia en la estrategia nacional de resiliencia.
Ninguna de estas medidas, por sí sola, significa que los gobiernos estén anunciando una guerra inminente contra Rusia. Lo que revelan es otra cosa: la posibilidad de una crisis a gran escala ha pasado a formar parte de la planificación oficial de varios países europeos.
Alemania prepara hospitales para un escenario de guerra
Uno de los ejemplos más claros proviene de Alemania. Los planes de la Bundeswehr, las Fuerzas Armadas alemanas, contemplan la posibilidad de que un conflicto en el flanco oriental de la OTAN genere hasta 1.000 militares heridos al día que requerirían tratamiento en Alemania.
La cifra fue citada por el propio Ministerio Federal de Salud alemán en febrero y volvió a aparecer en ejercicios y planes elaborados durante 2026.
El escenario presupone que la capacidad de los hospitales militares sería insuficiente y que gran parte de los pacientes tendría que ser derivada a hospitales civiles.
En marzo, la Bundeswehr llevó a cabo el ejercicio Medic Quadriga, orientado precisamente a probar la cadena de atención, transporte y distribución de un gran número de militares heridos. El entrenamiento involucró estructuras militares y civiles y simuló el traslado de pacientes a hospitales alemanes.
La magnitud del problema es considerable. Estudios y planes citados por expertos alemanes estiman que se necesitarían unas 15.000 camas hospitalarias para absorber un flujo de tal envergadura.
El sistema militar alemán, por sí solo, no tendría capacidad para ello. Por esta razón, la preparación incluye a hospitales civiles, redes de emergencia, profesionales de la salud, transporte médico y estructuras de coordinación.
El objetivo no es afirmar que este escenario vaya a producirse, sino poner a prueba la capacidad del país para responder en caso de que una guerra a gran escala afecte al territorio de la OTAN.
Lituania aprueba un plan nacional de evacuación
En la región del Báltico, donde la proximidad geográfica con Rusia y Bielorrusia aumenta la preocupación ante posibles crisis militares, la preparación ha adquirido una nueva dimensión.
El 13 de julio de 2026, el gobierno lituano aprobó un plan nacional detallado para la evacuación de la población. El documento establece procedimientos para organizar la retirada de civiles ante amenazas de índole militar o civil, incluyendo la alerta a la población, el transporte, el alojamiento temporal y la prestación de asistencia básica.
Vilna también cuenta con un plan específico para la evacuación de su población
También, Lituania y Letonia vienen trabajando con Polonia en mecanismos de preparación para desplazamientos masivos. En septiembre, representantes de los países bálticos participaron en reuniones en Polonia para abordar cuestiones de protección civil, resiliencia de la población y evacuación transfronteriza a gran escala.
Polonia también se está preparando para acoger a personas desplazadas en caso de una eventual crisis regional. Una reunión celebrada en septiembre se centró precisamente en las rutas de desplazamiento, la acogida, el registro y el alojamiento de las personas evacuadas.
La preocupación no se limita a una invasión convencional. Los países bálticos también están reforzando la protección de infraestructuras críticas.
Este martes 22 de septiembre, Reuters reveló que Lituania está diseñando una nueva subestación eléctrica cerca de la frontera con el territorio ruso de Kaliningrado, con estructuras reforzadas contra ataques de drones, posibles explosiones y otras formas de sabotaje. El proyecto incluye equipos duplicados y estructuras de hormigón especialmente reforzadas.
Gotland se convierte en escenario de un ejercicio militar germano-sueco
En el mar Báltico, Alemania y Suecia también están llevando a cabo una operación de gran envergadura.
Entre el 14 y el 23 de septiembre, ambos países realizan el ejercicio Silver Wotan, que abarca operaciones terrestres, marítimas y aéreas en la región de la isla de Gotland, territorio sueco considerado estratégicamente importante para el control del Báltico.
El escenario del ejercicio contempla que Suecia solicite apoyo a la OTAN ante una posible escalada en la región. Las fuerzas alemanas entrenan el rápido despliegue hacia Gotland y la protección de los sistemas suecos de misiles antibuque y de las zonas costeras.
También se está entrenando la protección del puerto de Visby mediante fuerzas terrestres, marítimas y aéreas.
El comandante del Mando Conjunto de las Fuerzas Armadas alemanas, el general Alexander Sollfrank, afirmó que ejercicios como este no son una respuesta a un acontecimiento concreto, sino que forman parte de la demostración permanente de la capacidad de defensa de los países de la alianza.
Al mismo tiempo, reconoció que el aumento de los ejercicios militares en el norte y el este de Europa está relacionado con el cambio en el entorno de seguridad del continente y con lo que calificó como acciones rusas cada vez más agresivas e híbridas.
Países Bajos recomienda prepararse para las primeras 72 horas
Para la población civil, la preparación ya forma parte de las directrices oficiales en algunos países. En los Países Bajos, el gobierno recomienda que cada hogar disponga de un kit de emergencia con agua, alimentos no perecederos, dinero en efectivo, linterna, baterías, radio, medicamentos y otros artículos básicos.
La recomendación es mantener una reserva de 3 litros de agua por persona al día y alimentos suficientes para las primeras 72 horas de una situación de emergencia.
El gobierno neerlandés explica que una crisis puede provocar cortes prolongados de energía, agua, internet o transporte. Entre los escenarios contemplados figuran los ciberataques y el sabotaje de infraestructuras críticas.
Una encuesta oficial realizada en 2025 reveló que seis de cada diez neerlandeses consideraban que había aumentado la probabilidad de una situación de emergencia. En dicho sondeo, solo tres de cada diez personas afirmaban estar preparadas, por ejemplo, contando con un kit de emergencia o un plan familiar.
Es decir, la recomendación no se limita exclusivamente a una eventual guerra. Las mismas reservas pueden utilizarse en casos de apagón, inundaciones, fenómenos meteorológicos extremos, fallos en las comunicaciones o ciberataques.
Reino Unido pregunta: ¿qué tan preparado está cada hogar?
En el Reino Unido, la preparación también ha dejado de considerarse únicamente una cuestión de respuesta por parte de los servicios públicos.
El gobierno mantiene una estrategia nacional de resiliencia que contempla diversos tipos de riesgo, incluidos fenómenos meteorológicos extremos, pandemias, ciberataques e interrupciones de servicios esenciales.
Sin embargo, datos oficiales publicados por la Oficina del Gabinete en agosto de 2026 muestran que la mayoría de las familias británicas aún no se considera plenamente preparada para una emergencia.
Solo el 13 % de los encuestados afirmó que sus hogares estaban total o ampliamente preparados. Otro 33 % consideró estar moderadamente preparado, mientras que la mitad afirmó estar poco o nada preparada.
Al ser consultados sobre una situación en la que se interrumpieran simultáneamente el suministro de electricidad, gas y agua, el 25 % indicó que podría cubrir sus necesidades básicas durante solo un día o menos. Otro 41 % estimó que podría resistir dos o tres días.
El estudio también reveló que el 19 % de los británicos afirmó contar con una “bolsa de emergencia” que contiene artículos esenciales para abandonar el hogar rápidamente.
En ciudades como Londres, las autoridades locales ya recomiendan a las familias que dispongan de agua embotellada, alimentos no perecederos, medicamentos, linternas, baterías, radio y documentos importantes para afrontar interrupciones en los servicios durante un periodo de hasta 72 horas.
Finlandia se prepara ante drones y sabotajes
Por su parte, Finlandia ha centrado sus esfuerzos en amenazas que ya forman parte del entorno de seguridad de la región del Báltico.
En mayo, el gobierno finlandés celebró una reunión extraordinaria para abordar la preparación de la sociedad frente a amenazas relacionadas con drones. Entre las medidas adoptadas figuran el desarrollo de sistemas de alerta para la población y el refuerzo de las capacidades de vigilancia y respuesta.
En septiembre, la Guardia de Fronteras, la policía y las Fuerzas Armadas participaron en un ejercicio en el mar Báltico destinado a entrenar la interceptación de embarcaciones y la respuesta ante posibles actos de sabotaje contra infraestructuras submarinas.
La preocupación aumentó tras registrarse incidentes que afectaron a cables eléctricos, redes de telecomunicaciones y otras infraestructuras críticas de la región. Las autoridades finlandesas comenzaron a contemplar la posibilidad de sabotajes perpetrados por buzos o vehículos submarinos no tripulados.
Hasta Suiza revisa su estrategia de seguridad
Incluso Suiza, país tradicionalmente neutral, está revisando sus preparativos. El 18 de septiembre, el Consejo Federal aprobó la Estrategia de Política de Seguridad 2026, un documento que describe un deterioro significativo del entorno de seguridad europeo desde el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania.
La estrategia identifica como prioridades el fortalecimiento de la resiliencia del país, la protección de la población y de las infraestructuras críticas, así como el desarrollo de las capacidades de defensa.
No obstante, el gobierno suizo plantea una salvedad importante: considera improbable, en un futuro previsible, un ataque armado directo contra el país. No obstante, afirma que Suiza puede ser alcanzada por armas de largo alcance, incluidos drones y misiles, y que las amenazas híbridas, como ciberataques, espionaje, sabotaje y campañas de influencia, han aumentado en Europa.
Suiza también mantiene cooperación con la OTAN en áreas como interoperabilidad, comunicaciones, espacio y resiliencia, actividades que el gobierno considera compatibles con su neutralidad.
¿Se está preparando Europa para una guerra?
Las medidas muestran un cambio concreto en la forma en que los gobiernos europeos abordan la seguridad. Sin embargo, interpretar estos preparativos como una predicción de guerra iría más allá de las pruebas disponibles.
Las autoridades trabajan con diferentes escenarios, que van desde un apagón prolongado hasta ciberataques, sabotajes, uso de drones, interrupciones en el suministro, desastres naturales y, en algunos casos, un conflicto militar que involucre a la OTAN.
Al mismo tiempo, los servicios de inteligencia europeos han advertido sobre la posibilidad de nuevas acciones rusas de carácter híbrido contra países de la alianza. Esta semana, autoridades de inteligencia de la República Checa, Letonia y Suecia alertaron sobre posibles intentos de Moscú de poner a prueba la respuesta de la OTAN, aunque existen diferencias entre los servicios de inteligencia respecto a la inminencia y la naturaleza de una eventual amenaza militar.
La propia Unión Europea también debate una respuesta más coordinada ante sabotajes, ciberataques e incidentes con drones. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso un mecanismo europeo de seguridad y un protocolo de respuesta conjunta frente a amenazas híbridas.
Por lo tanto, no hay confirmación de que una guerra entre Rusia y la OTAN sea inevitable o esté a punto de estallar. Lo que sí ha comenzado es un cambio en la planificación europea: gobiernos, fuerzas armadas, hospitales y servicios de emergencia se preparan para escenarios que implican una grave ruptura de la normalidad.
Y, mientras los gobiernos elaboran sus planes, la pregunta también llega a las familias: si el agua, la energía, internet y el transporte dejaran de funcionar durante unos días, ¿estaría usted preparado?
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