Andy Burnham impulsa a los laboristas al frente de las encuestas

Andy Burnham saludando frente a un fondo con el logotipo del Partido Laborista. Andy Burnham saludando frente a un fondo con el logotipo del Partido Laborista.
El nuevo primer ministro británico ha logrado remontar la intención de voto hacia los laboristas tras asumir el cargo en sustitución de Keir Starmer.

El Partido Laborista británico ha recuperado terreno político y se sitúa nuevamente en cabeza de la intención de voto, superando a la formación derechista Reform UK por primera vez desde marzo de 2025.

Este repunte se produce justo una semana después de que Andy Burnham asumiera el cargo de primer ministro en sustitución de Keir Starmer, tras la crisis interna que sacudió a la formación.

Según un sondeo elaborado por More in Common entre el 24 y el 27 de julio con una muestra de 2.061 personas, los laboristas alcanzan el 28 % de apoyo, cuatro puntos más que en la medición previa, adelantando al 24 % de Reform UK, que cede dos puntos. Por su parte, los conservadores se mantienen estables en el 22 %, los liberaldemócratas ascienden al 12 % y los Verdes retroceden hasta el 8 %.

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A pesar del impulso anímico que reflejan las urnas virtuales, Burnham ha optado por la prudencia. Durante una visita oficial a Portsmouth, en el sur de Inglaterra, el primer ministro restó importancia a los datos y aseguró que no se dejará «llevar» por una única encuesta.

Su prioridad inmediata se centra en mitigar el impacto del coste de la vida sobre los ciudadanos, impulsando medidas de calado como la supresión del IVA en la factura de la electricidad a partir de octubre, una rebaja del 20 % en los impuestos a locales comerciales y hosteleros desde abril de 2027, y abaratadores recortes en el precio máximo de los billetes de autobús.

La advertencia económica: sin margen para el endeudamiento

Sin embargo, el margen de maniobra fiscal del nuevo Ejecutivo es prácticamente inexistente. Un informe publicado este miércoles por el Instituto Nacional de Investigación Económica y Social (NIESR) advierte con crudeza que el Gobierno carece de espacio para recurrir a un mayor endeudamiento estatal.

Con una deuda neta acumulada del sector público que cerró el pasado mes de mayo en el 95,1 % del producto interior bruto (PIB), las promesas de Burnham exigirán ineludiblemente sopesar un incremento de los impuestos o drásticos recortes en el gasto público.

A esta compleja ecuación se suma una presión inflacionaria al alza impulsada por el conflicto en Oriente Medio, concretamente por la situación derivada de la guerra en Irán. El NIESR estima que la inflación interanual británica, situada actualmente en el 2,6 %, trepará hasta un pico del 3,8 % en febrero de 2027, manteniéndose lejos del objetivo del 2 % fijado por el Banco de Inglaterra hasta principios de 2029.

Desde el centro de estudios, el subdirector de macroeconomía, Stephen Millard, cuestionó la eficacia de las ayudas directas frente al encarecimiento generalizado, recordando que la estabilidad de precios es competencia exclusiva del Banco de Inglaterra.

“Claramente no hay margen para aumentar el endeudamiento» y «aún no estoy convencido de que se haya analizado a fondo cómo se financiarán estas iniciativas”, recalcó Millard, apuntando a la próxima presentación de presupuestos en octubre como el examen definitivo para la viabilidad del modelo económico de Burnham.

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