Una obsesión no correspondida desencadenó el horror en Cirencester, Reino Unido. Un adolescente de 14 años, musulmán y de origen argelino, recibió una orden de restricción por tres años y una orden de reparación de 12 meses tras apuñalar a una compañera de colegio de su misma edad.
El fallo fue dictado por el Tribunal de la Corona de Bristol, después de que el acusado se declarara culpable de causar lesiones con intención, causar graves daños corporales sin intención y portar un arma blanca en la vía pública. Los nombres de ambos implicados permanecen bajo reserva legal por tratarse de menores.
La persecución comenzó meses antes. En diciembre de 2025, el joven le declaró sus intenciones sentimentales a la menor. Tras recibir una negativa, abrió cuentas falsas en redes sociales para enviarle un alud de mensajes y acosarla diariamente.
Ataque planificado a plena luz del día
La violencia estalló el domingo 15 de marzo de 2026. El agresor esperó pacientemente a la víctima cerca de un comercio local. Llevaba un cuchillo de cocina oculto en el bolsillo de sus pantalones. Al verla ingresar al establecimiento, entró tras ella, la sujetó con fuerza por la espalda y arremetió de forma repetida contra su cuerpo.
La joven sufrió cortes sangrientos en el cuello, la cara y las manos, además de hematomas en la espalda. El dueño de la tienda intentó intervenir y recibió un corte en la espalda. La policía arrestó al agresor a pocos metros del lugar, con el arma ensangrentada todavía aferrada a la mano.
“Se trató de un ataque frenético que tuvo lugar a plena luz del día”, testificó ante la sede judicial el superintendente detective Ian Fletcher.
El trauma persistente de la víctima
El impacto psicológico persiste tras la sentencia. En un escrito leído en la sala del tribunal, la menor relató la pesadilla diaria que vive desde el día de la agresión.
“Quedé en estado de shock después de lo sucedido. No salí de casa durante un par de días. Nunca pensé que algo así me pudiera pasar a mí, ni a nadie que conozca. Desde entonces tengo pesadillas; revivo el incidente, pero en esos sueños sucede en lugares diferentes. Duermo a oscuras, pero cuando me despierto, siento constantemente que hay una presencia en la habitación. No puedo dejar de pensar en ello”, expuso la víctima en su declaración.
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