Las explosivas declaraciones de la esposa del “asesino de la maleta” en Atenas cercan al sospechoso

Agentes escoltando al sospechoso Sharif Ahmadzai junto a un retrato de la víctima Elisabeth-Jane Ross. Agentes escoltando al sospechoso Sharif Ahmadzai junto a un retrato de la víctima Elisabeth-Jane Ross.
Sharif Ahmadzai durante su traslado al Tribunal de Primera Instancia de Atenas por el caso de Elisabeth-Jane Ross, la mujer encontrada en una maleta.

El trágico caso conocido como el “asesino de la maleta” en Grecia ha dado un giro trascendental tras las revelaciones aportadas por el entorno cercano del principal acusado. Sharif Ahmadzai, un boxeador afgano de 26 años, se encuentra formalmente acusado de homicidio doloso tras el hallazgo del cadáver de la escocesa Elisabeth-Jane Ross, de 38 años, cuyo cuerpo sin vida fue localizado dentro de una maleta por un indigente en un edificio abandonado en el barrio de Kypseli, en Atenas.

La investigación ha avanzado de manera vertiginosa gracias al testimonio clave de Alaina Hall, esposa del sospechoso y amiga de la víctima, quien declaró ante la policía local las crecientes sospechas que la asaltaron tras la desaparición de Ross el pasado mes de julio.

Ambas mujeres se habían conocido en febrero a través de actividades de voluntariado y reuniones eclesiásticas, forjando una relación de amistad que permitió a Hall percatarse de anomalías críticas en el comportamiento de su pareja.

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Sospechas nocturnas y coartadas rotas

Según el testimonio desvelado por medios locales, las dudas comenzaron la medianoche del 15 de julio, cuando Hall se despertó y descubrió que su esposo no se encontraba en casa.

Al revisar la geolocalización de su teléfono móvil, comprobó con sorpresa que este se hallaba en el apartamento de la víctima, situado en la calle Rethymno. Al interpelarlo telefónicamente, Ahmadzai afirmó encontrarse en un bar y excusó su presencia en el inmueble asegurando que solo había entrado para utilizar el baño, una versión que posteriormente quedó refrendada por los registros telefónicos y las admisiones parciales del propio detenido.

La situación se tornó más tétrica cuando la mujer comenzó a recibir mensajes de texto supuestamente enviados por la víctima. Hall notó que el tono, el nivel de inglés y el uso inusual de emoticonos no se correspondían en absoluto con el estilo habitual de Elisabeth-Jane Ross.

“Todo esto me hizo sentir extraña. Sobre todo la combinación de las fechas, los mensajes y el comportamiento de mi marido”, declaró a las autoridades. Tras confirmarse que el cadáver hallado correspondía al de su amiga, el miedo llevó al matrimonio a abandonar temporalmente su domicilio, periodo en el cual Hall comenzó a recibir mensajes amenazantes con fotografías suyas y de su bebé, los cuales la policía atribuye a un intento del acusado por desviar la atención de los investigadores.

Imputaciones y situación procesal

Ahmadzai, quien fue detenido inicialmente bajo cargos de posesión ilegal de armas, enfrenta ahora acusaciones formales de homicidio doloso y cargos adicionales por el robo de más de 10.000 euros de las cuentas bancarias de la víctima mediante la utilización fraudulenta de sus tarjetas de crédito.

Aunque las autoridades griegas indicaron que el sospechoso ha admitido haber trasladado el cadáver, continúa negando la autoría material del homicidio.

Durante su comparecencia ante el Tribunal de Primera Instancia de Atenas, hasta donde fue trasladado en un vehículo con cristales tintados y bajo fuertes medidas de seguridad a cargo de agentes enmascarados, el acusado optó por guardar silencio. Su defensa legal, encabezada por el abogado Christos Erdos, confirmó que su cliente no se declaró culpable ni inocente de los cargos imputados.

Por su parte, el juez encargado del caso ordenó su ingreso inmediato en prisión preventiva mientras se recaban nuevas pruebas periciales y testificales de cara a una próxima vista judicial.

El cuerpo de la víctima, originaria de Edimburgo y llegada a Grecia el pasado 26 de junio, presentaba signos de haber fallecido varios días antes de su descubrimiento, en un periodo en el que la capital griega registraba temperaturas de hasta 36 °C, lo que dificultó las labores forenses iniciales hasta su identificación definitiva a través de huellas dactilares.

Mientras el Ministerio de Exteriores británico y la policía escocesa coordinan la asistencia consular a los afligidos familiares, el proceso judicial continúa abierto para esclarecer por completo los oscuros detalles de este crimen que ha sacudido a la comunidad internacional en Atenas.

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