La llamada nocturna de una residente al detectar movimientos sospechosos desencadenó la detención de cinco hombres y la neutralización de tres furgonetas repletas de explosivos a las puertas de una instalación militar clave para Estados Unidos.
Whelford dormía en calma profunda. La noche en este tranquilo pueblo de Gloucestershire se vio sacudida a las 00:45 horas cuando una vecina observó algo inusual. Varios hombres merodeaban en torno a dos furgonetas aparcadas en las inmediaciones de la base de RAF Fairford. Actuaban con sigilo extraño. No parecían del lugar. Sin dudarlo, la mujer tomó el teléfono y llamó a la policía.
Ese simple gesto evitó una tragedia de proporciones incalculables. Agentes armados irrumpieron en el pueblo pocos minutos después y sorprendieron a los sospechosos en plena maniobra hacia el recinto militar.
Una vecina alertó a la policía armada tras observar a sospechosos merodeando de madrugada junto a vehículos no identificados.
Tres furgonetas cargadas de explosivos
El despliegue policial fue inmediato y contundente. Cinco hombres resultaron arrestados en el acto, inicialmente bajo la Ley de Explosivos y posteriormente bajo el artículo 5 de la Ley Antiterrorista por preparación de actos terroristas.
Al inspeccionar los vehículos, la sorpresa fue mayúscula. Dentro de las tres furgonetas blancas hallaron una cantidad masiva de material explosivo listo para ser utilizado.
La policía decretó un cordón de seguridad de 400 metros y activó el protocolo de emergencia nacional, movilizando a unos 30 vehículos entre patrullas, camiones de bomberos y unidades médicas de respuesta en zonas peligrosas.
Un robot de desactivación de artefactos del Ejército británico comenzó a operar en la zona. Las imágenes registradas en el lugar mostraron a la unidad especializada inspeccionando las puertas traseras de los vehículos, rodeados de voluminosos paquetes negros esparcidos sobre el firme.
Evacuaciones y sombra internacional
La gravedad del hallazgo obligó a desalojar a 85 familias. Los vecinos fueron trasladados a un centro de ocio cercano habilitado para atender la contingencia de madrugada.
“Cuando la policía abrió las furgonetas, vieron que estaban repletas de explosivos. Menos mal que esta mujer vio lo que vio y tuvo la sensatez de llamar rápidamente. Es muy probable que haya salvado muchas vidas”, relató un habitante de la zona.
La base aérea de RAF Fairford no es un objetivo cualquiera. Alberga el cuartel general del 501.º Ala de Apoyo al Combate de EE. UU. y el 420.º Escuadrón de Base Aérea. Las instalaciones han estado bajo un riguroso nivel de alerta tras haber servido como plataforma de despegue para los bombarderos B-52 estadounidenses en recientes ataques contra posiciones iraníes.
La unidad antiterrorista y el MI5 investigan la trama detrás del ataque planeado contra las instalaciones angloamericanas.
La investigación ha sido asumida por la policía antiterrorista británica con el apoyo directo de los servicios de inteligencia del MI5. “Nos encontramos en las primeras etapas de una investigación y cinco hombres permanecen bajo custodia”, declaró la subcomisionada adjunta Vicki Evans, coordinadora nacional sénior de la unidad antiterrorista.
Por su parte, el subcomisario de la policía de Gloucestershire, Richard Ocone, transmitió serenidad a la población: “Queremos agradecer a los vecinos que han salido de sus casas su comprensión. Comprendemos las molestias y trabajamos para que puedan regresar lo antes posible. Pedimos al público que no especule”.
Desde la representación militar estadounidense se confirmó que mantendrán reforzadas todas las medidas de seguridad operativa en sus bases dentro del Reino Unido. La tensión geopolítica se traslada así al suelo británico, donde una simple llamada telefónica impidió un golpe devastador.
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