Joe Biden con un discurso en el que habló de unidad y trabajo conjunto

El presidente de EE.UU., Joe Biden con un discurso en el que habló de unidad y trabajo conjunto, dio la bienvenida a los asistentes a la Cumbre en su novena versión, cuya decisión de excluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua, ha generado opiniones encontradas y descontento en cabeza de los líderes de algunas naciones como México y Chile, entre otras voces.

Sin referirse directamente al origen de la polémica -su veto a los tres países que no considera democráticos-, Biden enfocó su discurso inaugural en un alegato a favor de la democracia, un sistema que dijo, está «bajo asalto» en el mundo.

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Poco antes de los actos considerados como la verdadera inauguración del evento multilateral, varios de los asistentes habían reiterado su desacuerdo con la decisión de Whashington de no invitar a las tres naciones, en actos paralelos a la cumbre, Por ejemplo, el canciller mexicano Marcelo Ebrard, pidió que se impulse “otro tipo de relación en las Américas” basada en el “respeto mutuo”.

Por su parte, el canciller de Honduras, Eduardo Enrique Reina, subrayó: «Debemos trabajar todos, pero debemos estar todos», en alusión tácita a los vetos a los tres países.

A las ausencias derivadas de la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua se sumaron el guatemalteco, Alejandro Giammattei; y salvadoreño, Nayib Bukele, quienes históricamente mantienen relaciones alejadas con Estados Unidos.

La consecuencia es que una cumbre donde la migración es uno de los temas más importantes y que no cuente con los líderes de los países de origen de los principales flujos migratorios hacia Estados Unidos: Guatemala, Honduras, El Salvador, Cuba y Venezuela y por supuesto México, pues no podrá cumplir con los objetivos propuestos, indican analistas expertos.

Por su parte, y en un acto simultáneo entendido como un boicót del evento, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, minutos antes de la inauguración oficial de la Cumbre, arremetió contra Estados Unidos y el encuentro, al referirse a la no invitación de su país, de Venezuela y Nicaragua. Lo hizo en un discurso televisado a nivel nacional, en el que dijo que Estados Unidos carecía de autoridad moral para dar una conferencia sobre democracia, pues no es capaz de defenderla, promoverla en su propio territorio y para sus propios ciudadanos.

Por su parte, y en un acto igualmente desafiante con el gobierno del presidente Maduro, Joe Baiden, sostuvo una conversación con el líder opositor venezolano, Juan Guaidó a quien considera y apoya como presidente interino de Venezuela. Los mandatarios hablaron del retorno al proceso de negociaciones con el Gobierno de Maduro y cabe decir, que de igual forma, Baiden de reunirá hoy con el presidente Jair Bolsonaro de Brasil.

Pese a todo esto, Biden aseguró que la declaración de Los Ángeles sobre migración, que se firmará mañana, permitirá articular un «nuevo enfoque» en el que todas las naciones del continente asumirán su «responsabilidad» frente al tema para encontrar una “solución razonable y mejorar la estabilidad”. Biden subrayó que la inmigración irregular es «inaceptable», en un momento en el que están aumentando los flujos de indocumentados que llegan a Estados Unidos y hay un éxodo de cubanos hacia el norte inédito en casi tres décadas.

El mandatario anunció además un mecanismo para promover la integración económica regional y mitigar los efectos en la economía de la pandemia de covid-19, aunque sin crear nuevos acuerdos comerciales, en una denominada Alianza para la Prosperidad Económica de las Américas.

También, el mandatario norteamericano propuso una reforma del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinada a dar al sector privado un mayor papel en el desarrollo del continente.

De igual forma, Baiden anunció la Alianza para creación de la Prosperidad Económica de las Américas, que la Casa Blanca consideran como un nuevo acuerdo histórico para impulsar la recuperación y el crecimiento de la economía de todo el continente americano.

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De igual manera, se habló de formar un cuerpo de salud de las Américas para capacitar a 500.000 trabajadores sanitarios en la región, junto con la Organización Panamericana de la Salud, como lo que se busca reforzar los sistemas de salud y la coordinación entre ellos preparándonos para futuras emergencias sanitarias como lo ocurrido con la pandemia, y mejorar la coordinación, la transparencia y la rendición de cuentas, integrando y coordinando acciones entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. El cuerpo de salud funcionará como un consorcio, y se asociará con instituciones académicas en Estados Unidos.

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