El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, declaró, el estado de excepción en tres provincias donde se han concentrado las protestas en su contra y dijo que está dispuesto a defender la capital, en la mira de las movilizaciones indígenas, que hoy completan más de una semana.
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Lasso, ha indicado que el estado de excepción se establece en las provincias de Imbabura, Pichincha, cuya capital es Quito; y Cotopaxi, situadas en el centro y norte de la región andina del país.
La determinación tendrá 30 días de duración y contempla la movilización de las Fuerzas Armadas en apoyo de la Policía Nacional para salvaguardar el orden interno, la suspensión de los derechos de asociación y de reunión, y la imposición de un toque de queda nocturno de 22:00 a 5:00 en Quito.
Sin embargo, el punto más polémico del decreto es que «se restringe el derecho a la libertad», de modo que el Gobierno «podrá requerir a los prestadores que operan las redes públicas de telecomunicaciones, su suspensión, degradación de calidad o limitación temporal de los servicios de telecomunicaciones», lo que generaría un alto de actividades generalizadas en estas localidades del país suramericano.
