El East Suffolk and North Essex NHS Foundation Trust suspendió a diez sanitarios que accedieron sin autorización médica al expediente del niño de tres años hallado muerto en Brantham, desatando una investigación de la oficina de protección de datos.
Curiosidad morbosa en el sistema sanitario británico. Diez empleados del Servicio Nacional de Salud (NHS) terminaron apartados de sus cargos o suspendidos tras espiar la historia clínica digital de Noah Woods. El menor, de solo tres años, movilizó a más de 1.300 voluntarios tras desaparecer el 15 de septiembre en Brantham, Suffolk. Buzos de la policía hallaron su cuerpo al día siguiente en un estanque cercano.
El impacto social por el fallecimiento degeneró rápidamente en una brecha de confidencialidad en los ordenadores de la sanidad pública. La auditoría proactiva del East Suffolk and North Essex NHS Foundation Trust detectó las intromisiones ilícitas aprovechando la enorme atención mediática del caso.
El Dr. Martin Mansfield, subdirector médico del Trust, calificó los accesos no autorizados como un hecho “completamente inaceptable” y presentó una disculpa “sin reservas” a la familia doliente. “Tomamos medidas inmediatas para proteger los registros e impedir cualquier acceso posterior sin razón clínica”, confirmó Mansfield al anunciar la intervención de la Oficina del Comisionado de Información (ICO).
El Trust aplicó un bloqueo especial en el sistema informático para que sea técnicamente imposible encontrar la ficha médica del menor.
Cerco de la directiva contra las filtraciones
La brecha provocó la reacción del propio director ejecutivo del NHS en Inglaterra, Sir Jim Mackey, quien despachó una instrucción tajante a todos los hospitales del país para frenar el espionaje interno.
“Hemos visto demasiados casos de personas que abusan de esa confianza, y ya basta”, advirtió Mackey con dureza. “Cualquiera que piense que puede satisfacer su curiosidad mirando el historial clínico de un paciente debe saber esto: será descubierto, podría perder su trabajo y terminar con antecedentes penales”.
Desde la dirección de comunicaciones del Trust, Anna Turner confirmó que enviaron cartas preventivas a todo el personal y colocaron avisos en áreas de trabajo. La directiva tomó la decisión drástica de bloquear la búsqueda del expediente del menor en la base de datos interna. “Hemos hecho imposible encontrar el expediente de Noah”, sentenció Turner.
1.300 Voluntarios buscaron al niño en las 24 horas previas al hallazgo de su cuerpo por buzos policiales.
Un cuadro preocupante sobre la privacidad
Mientras la investigación judicial abierta en Ipswich reveló que Noah logró salir de la zona de juegos “a través de un hueco en la valla”, la familia lo recordó como un niño “feliz, travieso y juguetón”. Su madre instó a la sociedad a “abrazar a sus hijos con más fuerza y disfrutar cada momento”.
El organismo regulador ICO ratificó que mantiene abiertas las pesquisas sobre el Trust de Suffolk. Un portavoz del ente fiscalizador advirtió que “una serie de incidentes recientes de gran repercusión mediática relacionados con el acceso no autorizado a historiales dibuja un panorama extremadamente preocupante”.
Las autoridades médicas insisten en que los sistemas son sólidos, pero admiten que la privacidad médica descansa sobre la ética del personal.
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