Posibles soluciones para la parálisis facial

Las inyecciones de ácido hialurónico, más allá de lograr unos labios más voluminosos, podrían mejorar la calidad de vida de las personas con parálisis facial.

Por Luisa Fernanda Montealegre

Recientes estudios, realizados por científicos de las Universidades Stanford y Johns Hopkins, han comprobado, en un grupo de 25 pacientes con parálisis facial, sin procedimientos quirúrgicos previos, que las inyecciones de ácido hialurónico, puede mejorar su calidad de vida. Tal y como se resaltan en el artículo “Quantifying Labial Strength and Function in Facial Paralysis”, publicado en la revista JAMA Facial Plastic Surgery, los resultados demuestran su efectividad a la hora de mejorar la fuerza labial.

La parálisis facial ocurre cuando el nervio facial (hay uno en cada lado de la cara) sufre alguna lesión o inflamación y la persona ya no es capaz de mover algunos o ninguno de los músculos en un lado de la cara. La parálisis facial casi siempre es causada por un daño o hinchazón del nervio facial, el cual lleva señales del cerebro a los músculos de la cara, o por un daño en el área del cerebro que envía señales a los músculos de la cara. Aproximadamente, deja secuelas en la mitad de los casos.

El Doctor César Casado, Director del servicio de Cirugía Plástica del Hospital Universitario La Paz de Madrid, expone que el problemas más frecuente, es “la parálisis de Bell, que está relacionada con infecciones víricas”, tales como el virus del herpes, Epstein-Barr, también llamado herpesvirus humano 4 (HHV-4), el cual provoca mononucleosis, o el virus de la gripa;

Otras causas frecuentes de este problema son:

– La enfermedad de Lyme, que es una enfermedad infecciosa que afecta varios órganos del cuerpo humano y es trasmitida por garrapatas.
– Traumatismos o accidentes.
– Infecciones del cerebro o tejidos circundantes.

– Un tumor cerebral que pueda estar presionando algún nervio facial e impidiendo su normal funcionamiento, el cual generalmente se desarrolla de manera lenta, provocando dolores de cabeza y/o convulsiones.

– Accidente cerebrovascular, que incluso puede comprometer otros músculos de un lado del cuerpo y no solo los de la cara.

– En recién nacidos, por traumatismo durante el nacimiento.

Las personas afectadas, experimentan problemas no solo físicos, si no también psicológicos, ya que en el proceso de deterioro, pueden notar cierta debilidad, dando una sensación de descolgamiento o sentir una rigidez que les impide mover en absoluto el lado afectado de la cara.

Como consecuencia, “los pacientes tienen que luchar contra el babeo, se les escapa la saliva. No pueden comer ni beber sin derrames y les cuesta pronunciar palabras que requieren el cierre completo de los labios, como las que contienen las letras ‘b’ y ‘p'” agrega el español Cesar Casado; experimentarán problemas para saborear los alimentos a través del lado afectado de la lengua, oirán más fuertes por la oreja lesionada e incluso tendrá dificultades para cerrar completamente el ojo, lo que le ocasionará sequedad ocular.

Según el periódico El Mundo, los especialistas señalan que, para mitigar esta anomalía facial, existen dos tipos de técnicas: las dinámicas y las estáticas. Entre las dinámicas se encuentran la sustitución de músculos paralizados y la reconstrucción del nervio por medio de injertos sanos, procedentes del otro lado de la cara. Entre las estáticas, se está utilizando la toxina botulínica, inyectando la sustancia en el lado sano de los labios, con el fin de reducir la modulación muscular y así lograr una mayor simetría con respecto al lado afectado; con esta última, se trata de conseguir mejoría sin intervenciones quirúrgicas en la boca.

Inicios y Resultados del estudio

Kofi Boahene, uno de los autores del estudio, cirujano plástico facial del departamento de Otorrinolaringología en la facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, EEUU), comprobó que  tras una inyección de ácido hialurónico, en un paciente que no estaba diagnosticado con distrofia muscular, pero que “tenía un rostro débil y problemas para hablar”, el tono muscular de sus labios mejoró, la musculatura de su cara “parecía más fuerte” y la articulación labial “mejoró notablemente”. Con el fin de estudiar este accidental hallazgo, Boahene, junto a su equipo de trabajo, decidieron aplicar el procedimiento a base de ácido hialurónico en los 25 pacientes con parálisis facial, 22 de ellos en un solo lado de la cara y los tres restantes, con distrofia muscular en ambos lados de la boca.

Previo al tratamiento, los participantes se sometieron a una prueba, que consistía en que los pacientes, soplaran con los labios fruncidos, permitiendo a los investigadores identificar los lugares donde se escapaba el aire y los puntos más débiles de la boca, en donde se inyectó el ácido hialurónico.

Los resultados, fueron sorprendentes, dice Boahene. La fuerza de los labios de los pacientes, aumentó notablemente; en los tres pacientes con distrofia muscular en toda la boca, incrementó entre seis y siete veces y en los participantes con un sólo lado afectado, 1.4 veces. Las acciones de comer y beber sin presentar derrame alguno se hicieron posibles, situación que no era viable antes de empezar el tratamiento, ya que la fuerza labial de los pacientes no daba para retener los alimentos dentro de la boca.

El ácido hialurónico, lo que genera, es un aumento en el volumen muscular de la zona atrofiada, permitiendo que al paciente le resulte más sencillo cerrar la boca. Es decir, esta sustancia “no hace que el músculo se recupere, sino que mejora la continencia y la rigidez del labio, hay más resistencia”, asegura Jesús Benito, vicepresidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica y Reparadora (Secpre). No obstante, cabe señalar, que el efecto de estas inyecciones tiene una duración aproximada de entre seis meses y un año, por lo que es necesario repetir el proceso periódicamente.

Los expertos, responsables de este estudio, coinciden en señala que aún es un trabajo muy preliminar y que es necesario realizar estudios más amplios. Una vez confirmados sus beneficios, este tratamiento, podría ser una alternativa más, para aquellos pacientes que no desean someterse a procedimientos quirúrgicos.

*Con información de El Mundo. Este informe no reemplaza la consulta con un médico especialista

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