El consumo de alcohol en espacios públicos del Reino Unido vuelve a estar bajo la lupa. Con el objetivo de frenar comportamientos antisociales, las autoridades han reforzado la normativa, estableciendo multas inmediatas de 100 libras para quienes ignoren las órdenes de las fuerzas de seguridad.
Es importante aclarar que en el Reino Unido no existe una prohibición general que impida a los mayores de 18 años beber alcohol en la calle. Sin embargo, la Ley de Comportamiento Antisocial, Delincuencia y Policía de 2014 otorga a las autoridades locales la capacidad de implementar medidas para proteger la convivencia en zonas específicas.
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¿Cuándo se aplica la sanción?
La medida no tiene como propósito prohibir el consumo de alcohol en espacios abiertos, sino frenar conductas que afecten el bienestar de terceros. Actividades normales, como compartir una bebida durante un picnic en un parque, seguirán estando permitidas siempre que no generen molestias.
Las autoridades podrán intervenir y ordenar que una persona deje de beber y entregue la bebida para su confiscación en situaciones donde se detecten:
- Desórdenes públicos.
- Comportamiento agresivo.
- Acoso a peatones.
- Acumulación de basura.
- Orinar en la calle.
Quienes se nieguen a cumplir la orden de los agentes recibirán una multa inmediata de 100 libras. No obstante, si el caso escala hasta los tribunales, la sanción económica podría alcanzar las 1.000 libras.
Un panorama normativo variable
La aplicación de estas normas, conocidas como Órdenes de Protección del Espacio Público (PSPO), depende enteramente de las autoridades municipales, lo que significa que la regulación puede variar entre distritos. Actualmente, diversos distritos de Londres, como Hammersmith & Fulham, Hackney, Haringey, Islington y Westminster, ya implementan medidas similares para mantener el orden.
Disfrutar de una bebida es parte de la vida social en entornos urbanos, pero la responsabilidad es clave para evitar conflictos con la normativa vigente.
¿Se avecinan cambios más estrictos?
El Gobierno británico actualmente estudia cambios legislativos que podrían endurecer las sanciones. De aprobarse estas modificaciones, la multa fija por incumplir las órdenes de las autoridades podría elevarse hasta las 500 libras en el futuro cercano, intensificando el control sobre quienes alteran la paz pública bajo los efectos del alcohol.







