Por: César Pastor Gamarra
Hasta mañana, por el momento, Perú se encuentra en toque de queda. El lunes pasado, el Gobierno decretó inmovilización social obligatoria en 15 provincias del país por lo que se ha habilitado un pase laboral para algunos rubros de la economía y el desarrollo.
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Y es que ya ha pasado un poco más de una semana del día que quedará grabado en la mente de los peruanos. Un miércoles histórico, casi comparable con el guion de una película, no solo por lo que hizo el ahora exmandatario Pedro Castillo, sino por la serie de acontecimientos paralelos y consecuencias que su accionar trajo y traerá para el país sudamericano.
Al momento de redactar este informe las violentas protestas en varias zonas del Perú no han hecho más que aumentar. Los enfrentamientos entre manifestantes que buscan el cierre del Congreso, la solicitud de adelantar las elecciones y la liberación de Castillo Terrones frente a la Policía, ya han cobrado la vida de cuatro personas y dejado varios heridos.
Además el deterioro de la infraestructura en puntos clave de la nación tras la toma de aeropuertos, destrucción de equipos y bloqueos de las principales carreteras han desatado una situación caótica, mientras la fiscal de la Nación Patricia Benavides ha denunciado constitucionalmente ante el Congreso peruano al expresidente por los presuntos delitos de rebelión y alternativamente, conspiración junto a los exministros Betssy Chavez, Roberto Sánchez y Willy Huerta.
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Castillo respondió desde su encierro con una carta de puño y letra en donde acusa a la fiscal y al presidente del Congreso de ser parte de un “plan maquiavélico“ en su contra, llama traidora a Dina Boluarte y se sigue autoproclamando presidente del Perú.
