Limehouse donde los canales encuentran su confluencia

Frente al Támesis, antes de que los majestuosos y renovados Docklands irrumpan en la margen del río, se encuentra la basin de Limehouse, que sirve de desembocadura al Regents Cannal, e incluso a una sección del río Lea. El nombre se debe al barrio en el que se encuentra, parte del bourough de Tower Hamlet, el que a su vez, recibe su denominación de los hornos de cal que desde el siglo XIV elaboraban la cal para la construcción en la ciudad, y luego a los talleres de cerámica que fueron famosos en el siglo XIX.

Le puede interesar: Un hombre sospechoso de haber sido blanco de un tiroteo será interrogado sobre el asesinato

Limast es la palabra del inglés antiguo que se corresponde, precisamente, con hornos de cal; y ya en 1356, aparece la primera referencia a esta área entonces, marginal, con el nombre de Lymhostes. La forma más rápida de llegar a este lugar es a través de la estación Limehouse del DLR.

El barrio tiene su interés en sí mismo, originalmente, una suerte de “barrio chino” de inmigrantes asiáticos que trabajaban en los docks, y luego convertido en un sector de lujosas viviendas construidas por ricos mercaderes en el siglo XVIII sobre la Narrow Street, o la iglesia de St. Anne, de 1730, en la Commercial Road. Pero sin duda, lo más interesante de esta área de la ciudad es precisamente su cuenca (o basin, en inglés).

En la práctica, es ésta una gran laguna artificial interior en donde terminan los canales que atraviesan Inglaterra, y que sirve de atracadero a centenares de embarcaciones de todo tipo, desde yates medianos y veleros hasta las típicos barges utilizadas tanto para vivir como para navegar por la extensa red de canales que atraviesan la isla. Toda la zona alrededor del embarcadero está reconstruida desde la segunda mitad del siglo pasado, alternando casas y departamentos, en uno de los primeros procesos paulatinos de gentrificación que han transformado a la ciudad desde entonces.

No obstante, los edificios e instalaciones que rodean a la marina propiamente dicha, mantienen una arquitectura coherente, realizada en ladrillo descubierto, con el aspecto típico de los antiguos docks vecinos, con pasarelas y pequeños puentes que permiten transitarla hasta seguir el canal que la comunica directamente con la corriente del Támesis, con una salida limitada por un puente móvil que mientras está cerrado a la navegación, forma parte de una calle.

Justo a la entrada de la marina, hallamos un antiguo pub (The Narrow) que ocupa lo que fue en su momento, la antigua sede de la jefatura del puerto, desde donde se controlaba la entrada a la red de canales británica. Y justo enfrente, cruzando el túnel, está The Grapes, otro pub ya mencionado en la novela de Dickens Nuestro amigo común, con la denominación “The Six Jolly Fellowship Porters”, y que tiene posiblemente, más de 400 años.

Caminando por las pasarelas desde la basin hasta la desembocadura, llegamos a una impresionante vista del Támesis, sobresaliendo hacia el este, las grandes moles de los edificios de Canary Wharf, la nueva city financiera londinense, que contrasta con un primer plano de antiguos muelles de madera creando una mezcla de pasado y presente tan característica de esta ciudad. Cabe destacar la presencia de una fauna acuática singular, que siempre ofrece la perspectiva de especiales tomas fotográficas, en medio de la sinfonía de colores de los veleros y barcazas.

Le puede interesar: Las respuesta es Dios

Para completar el paseo, tenemos la posibilidad de continuar caminando por el borde del río, por la llamada Thames Path hasta la Isle of Dogs y Canary Wharf, además de otros antiguos atracaderos reconvertidos en zonas de ocio y negocios; o internarnos en los pequeños canales que circundan la zona, donde se puede visitar el Museo de los Docklands, encontrando secretos de la historia de local, completamente vinculada al surgimiento de la Revolución Industrial del siglo XIX. Y por supuesto, utilizarlo también como punto de partida para remontar el Regents Canal o el río Lea, excursiones que recomiendo calurosamente y que ya hemos recorrido en las primeras notas de esta serie. Les deseo un nuevo disfrute de estos lugares de Londres que no todo el mundo, incluso los que vivimos en la ciudad, conocen.

Autor: Enrique Zattara

COMPARTE!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *