Liz Truss, hacia los primeros100 días de gobierno

Los primeros 100 días de la primera ministra, Liz Truss, en el gobierno estarán marcados por su plan de recorte de impuestos y la aplicación de un presupuesto de emergencia, en medio de la peor crisis económica que ha vivido el Reino Unido en los últimos tiempos.

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El plan de emergencia, considerado desde ya como la mayor intervención del Estado desde la Segunda Guerra Mundial, es parte de la promesa que le dio el triunfo como líder del Partido Conservador el pasado 5 de septiembre a la nueva huésped del 10 de Downing Street, que tratará de contener la histórica inflación, que amenaza con cerrar el año 2022 por encima del 12 por ciento, mientras el crecimiento de la economía se estanca, el cóctel perfecto para una temida estanflación. Truss, de 47 años, quien reemplazó a Boris Johnson como primer ministro, no tendrá tiempo para la tradicional ‘luna de miel’ de popularidad de cualquier gobernante que inicia gestión, aseguran los analistas, que creen que las decisiones que se tomen en lo que queda de este año, tendrán grandes repercusiones para su gestión y el futuro de los 68 millones de británicos, que enfrentan la presión de altos costos de vida.

Truss prometió un presupuesto de emergencia de este tipo durante la contienda por el liderazgo, y en su discurso ante los parlamentarios la semana pasada dijo que Kwasi Kwarteng, el canciller y jefe de las finanzas, haría una “declaración fiscal” más adelante este mes. La primera ministra se refiere al plan de emergencia como un «evento fiscal» en lugar de un presupuesto (tal vez porque tener un presupuesto formal requeriría que la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria actualice sus pronósticos económicos). Pero en la práctica será como un presupuesto normal, solo que mucho más grande.

La muerte de la Reina Isabel II, que provocó que el Parlamento entrara en receso esta semana, puso en suspenso esos planes. Ya la propia Liz Truss había delineado los alcances de su plan, durante la sesión parlamentaria del pasado 8 de septiembre, anuncio que quedó opacado por el anuncio del estado de salud y posterior muerte de la Reina Isabel II. Ese día la primera ministra delineó su plan para abordar el aumento de las facturas de energía, que incluía su congelación a alrededor de 2.500 libras esterlinas al año hasta 2024, como parte de un paquete de apoyo que cuesta hasta 130 mil millones de libras esterlinas, financiado por el contribuyente, mientras trata de abordar la crisis económica más significativa en una generación.

Ese plan de rescate generaría suficiente buena voluntad para garantizar su supervivencia en el número 10 de Downing Street, al menos hasta Navidad, aseguraron analistas, que creen que el gran desafío es mantener contentos a todos más allá del nuevo año. Otro punto al que Truss está apostando es a lograr nuevas fuentes de energía, en medio de la guerra en Ucrania y que sustituya los suministros de gas provenientes de Rusia, que ha empujado los costos al alza en más del 54 por ciento en abril que está previsto que se duplique en octubre próximo.

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Una opción que delineó la nueva gobernante es autorizar la reactivación del fracking o la fracturación hidráulica para explotar gas de esquisto, como parte de su impulso basado en hidrocarburos para una mayor seguridad energética. La práctica de fraking es enormemente controvertida (la moratoria se impuso en 2019 debido a los terremotos que la práctica puede desencadenar).

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