Lo de “hogar, dulce hogar” es solo para propietarios

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“El mercado inmobiliario está disfrutando de un boom estival. La preocupación es por una recesión en invierno”. Esta fue la sombría evaluación de The Guardian, en un editorial del 3 de septiembre, del «frenesí» en transacciones y compra de viviendas en Gran Bretaña durante el verano, después de los cinco meses de cierre. Asimismo, el Economist en su edición del 25 de julio subrayó la probabilidad de que este «frágil» resurgimiento se vea socavado por el previsto aumento del desempleo («3,5 millones para Navidad») cuando los subsidios gubernamentales para los empleados a través del país, cesen en octubre.

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Un resultado significativo de «la peor crisis laboral en décadas», advirtió The Guardian. ¿Será que algunas familias tendrán dificultades para mantener sus pagos hipotecarios, por lo que el canciller de Hacienda, Rishi Sunak, debería «negociar con los prestamistas para evitar embargos masivos» y también extender más allá de septiembre la prohibición de que los propietarios desalojen a los inquilinos que se han atrasado en el alquiler?

“Todo el mundo merece tener un hogar que apoye su estabilidad, salud y bienestar”, declaró Patricia Lohan, la experta irlandesa en Feng Shui y autora del “Domicilio Feliz”. La escritora estadounidense Catherine Pulsifer, señala que “nuestro hogar es donde debemos sentirnos seguros y cómodos”. Aunque los inquilinos y arrendatarios sin duda estarían totalmente de acuerdo con tales sentimientos, actualmente esa no es la realidad para una gran parte de ellos.

El artículo del Economist, citando estimaciones de organizaciones benéficas para la vivienda, enfatizó que cerca de 200.000 inquilinos privados en Gran Bretaña se han enfrentado con problemas para saldar su renta durante los últimos seis meses. Otros hechos, tales como reparaciones mal hechas o retrasadas y así como la frecuente prohibición de poseer mascotas, les han impedido considerar su alojamiento como un verdadero hogar. Además, aunque el costo de comprar con una hipoteca es ahora menor que el de alquilar, los crecientes requisitos de depósito significan que no pueden llegar ni siquiera al primer peldaño de la «escalera de la propiedad».

Según los periodistas del Sunday Times, James Coney y Kate Palmer, el 13 de septiembre, la sociedad de préstamos más grande del Reino Unido, Nationwide, ha impuesto una restricción al uso del dinero de los padres o abuelos. Así que, un aspirante a comprador ahora debe demostrar que el 75% del depósito proviene de sus propios ahorros. Esto podría exacerbar una situación en la que, como observó el corresponsal de economía del Guardian, Richard Partington, el 10 de febrero, “uno de cada tres de la generación milenial, nacidos entre mediados de los ’80 y los ’90, nunca llegara a adquirir su propio techo”.

Datos publicados por la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) indican que, en efecto, «las perspectivas de convertirse en propietario de una vivienda se han derrumbado para los adultos en su mejor edad laboral». En un comunicado de prensa emitido el 8 de septiembre, la organización “Generación Renta” (GR) instó al Gobierno a aprobar una legislación de emergencia que garantice que los inquilinos afectados por la pandemia no pierdan sus residencias este otoño. Un sondeo realizado por la GR muestra que el 68% de los encuestados necesitan reducir sus gastos, se están endeudando o agotando sus ahorros para pagar el alquiler. Encontrar un lugar alternativo y asequible donde vivir, no es fácil, si sus ingresos se han reducido y las agencias de alquiler inmobiliario rechazan automáticamente a cualquier persona que reciba beneficios estatales».

Las circunstancias no parecen ser mejores para quienes viven en un arriendo (“leasehold”). El Ministerio de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local calcula que hay 4,5 millones de ellos en Inglaterra, el 69% en apartamentos y solo el 31% casas. A diferencia de un propietario vitalicio (“freeholder”), un arrendatario solo tiene derecho a permanecer allí durante un período de tiempo específico. Como ha señalado mordazmente Ross Clark, colaborador de la revista Spears, esto es algo que es casi universal en los edificios de apartamentos en Inglaterra, pero que apenas existe en otras partes del mundo: “Es demasiado fácil para los propietarios absolutos cobrar montos excesivos y ridículos por servicios y reparaciones».

La editora asistente del semanario “Spectator”, Emma Byrne, destacó el 29 de agosto la enorme carga financiera que recaerá sobre ella y los otros 600.000 residentes en 11.300 bloques de pisos alrededor del Reino Unido, donde el revestimiento inflamable debe ser reemplazado después del incendio de Grenfell, Kensington, en 2017. Debido a que ella aún no ha recibido un formulario de “Revisión de Incendios de Paredes Externas” (EWSI), no puede vender o rehipotecar su piso, que asi “queda técnicamente sin valor».

La Autoridad de Competencia y Mercados (CMA) reconoció en un comunicado el 28 de febrero que había encontrado “pruebas preocupantes de posibles ventas indebidas y condiciones contractuales injustas” y, por lo tanto, estaría iniciando una investigación sobre abusos dentro de la industria. La Campaña Nacional de Arrendamiento (NLC) aboga por la abolición total de este sistema, porque «no proporciona ni la posesión ni el control real del alojamiento».

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