Presidente presidiario

Se suponía que a una semana de haber estado preso, Pedro Castillo iba a ser liberado. Sin embargo, la fiscalía ha impedido ello y busca mantenerlo en prisión preventiva hasta inicios del 2024, con cargo a seguir alargándola. Esta medida se da a la par que la nueva presidenta Dina Boluarte ha reforzado esa medida decretando un estado de emergencia a nivel nacional.

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Sin precedentes.

Desde que en 1980 se inició el primero de unos 15 Gobiernos civiles, esta es la primera vez que un presidente electo pasa directamente de Palacio a la cárcel. Todas las anteriores 16 transferencias de mando se dieron haciendo que el mandatario saliente vaya pacíficamente desde la casa de Pizarro hasta la suya propia. La única excepción fue Fujimori, quien se reeligió 2 veces (1995 y 2000) y luego renunció a su tercer mandato por fax desde Japón.

Los golpes militares que depusieron a presidentes civiles (como Bustamante y Rivero en 1948 o Belaúnde en 1968) condujeron a los derrocados al exilio. Ni siquiera el General Morales Bermúdez (quien fuese el único exmandatario peruano en ser sentenciado a cadena perpetua en Roma por crímenes de lesa humanidad) condenó a prisión al depuesto Juan Velasco.

El único mandatario electo que fue apresado por un cuartelazo (y que murió bajo rejas) fue Augusto Leguía en 1930. Para entonces él se había convertido en un impopular dictador civil (había gobernado 15 años al país) y el golpe que le depuso fue el único en la historia nacional donde su protagonista central (Sánchez Cerro) organizaba legiones abiertamente fascistas. La dureza de Sánchez Cerro llevó a miles de fusilados, guerra civil y a que él mismo sea el último mandatario peruano en ser asesinado.

Dina, la comodina.

Boluarte se apoya en las FFAA, pero no es parte de estas. Tras haber sido una figura casi anónima que había perdido en 3 elecciones, logra la vicepresidencia, únicamente gracias al arrastre electoral de Castillo. El Secretario General de Perú Libre la nombró a dedo en su plancha presidencial para tener a alguien de su entera confianza que mantenga su autoproclamada línea «marxista», «leninista» y «mariateguista». Ella aún se mantiene en el Grupo de Puebla junto a Petro, Evo, Correa, Boric, Vero Mendoza, Pablo Iglesias y otros izquierdistas iberoamericanos.

Sin embargo, Boluarte es percibida por la mayoría de sus antiguos electores como alguien quien traicionó a su ideario, a sus camaradas y a Castillo (tras haber jurado que ella iba a renunciar si lo vacaban). Dina ha sido felicitada por Keiko y ha hecho un gabinete de militantes derechistas estando comandando por el último candidato presidencial del ultra-neoliberal PPK.

El querer mantener a Castillo en un penal es un símbolo de debilidad que va a ir dinamitando y deslegitimando más al nuevo Gobierno. Wong, quien fue el segundo vicepresidente del Congreso (2021-22), ha propuesto que es mejor que él se vaya asilando a México. Mantenerlo en prisión va a aumentar su aureola de mártir.

La fiscal Benavides va a querer demostrar que Castillo ha estado involucrado en mucha corrupción y llamados a la rebelión. Ella es la misma que no busca procesar a tantos derechistas que son corruptos, no pagan impuestos o que han hecho crímenes de lesa humanidad. Lo que le quita mucha autoridad  es que ella ha destituido a la fiscal que investigaba a su hermana Emma, una jueza acusada de enriquecerse cobrando cupos a los narcos que excarcelaba.

Victimizar a Castillo.

No ponemos las manos en el fuego por Castillo. Desde el primer día de su Gobierno advertimos que él iba a continuar las mismas políticas y métodos deshonestos y pro-establishment de todos los anteriores mandatarios neoliberales y que estaba demostrando que los caramelos del poder lo estaban consumiendo.

Sin embargo, para una buena parte de los peruanos (especialmente los más pobres y de las zonas más apartadas), Castillo representa un símbolo, pues es visto como alguien de ellos que no le han querido dejar que pueda llegar a Palacio y luego a poder gobernar. Se le ha insultado con bajezas racistas y clasistas. Es el único presidente del planeta al cual no se le dejaba viajar al extranjero y en 12 meses se le han presentado 4 mociones de vacancia.

Para muchos, él fue arrestado ilegalmente cuando aún todos lo reconocían como mandatario constitucional y ha sido vacado sin derecho a la defensa, debido proceso, debate alguno o siguiendo las leyes, el reglamento congresal y la constitución. Esto hace que muchos le sigan reconociendo como el único presidente legal y constitucional, que aseguren que el Congreso y este Gobierno son usurpadores y que llamen a aplicar el artículo 46 de la carta magna que llama al derecho a la insurgencia ante usurpadores.

Castillo va a querer aprovecharse de ese cuadro para presentarse como una víctima del establishment. Basta comparar con la situación de todos los demás presidentes y primeros ministros, los mismos que están libres, pese a fundadas acusaciones de sobornos y violaciones a los derechos humanos. El único que aún sigue preso es Fujimori, pero la mayoría de este Congreso y el TC han querido liberarlo. Un 60% de los 130 congresistas tiene graves imputaciones ante la justicia y su Presidente, el General Williams, está acusado de haber ordenado ejecuciones extrajudiciales en varios operativos contra-subversivos.

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Para sus asesores, él podría aprovechar el juicio para enjuiciar a sus captores, tal como antes lo hizo Fidel Castro, y preparar así volver con más fuerza al poder. Con tanto enseñamiento contra su ex-compañero de plancha y llamando a la militarización, Dina se está autodinamitando.

Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics.

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