Vacunas del escándalo, ciberestafas y aprovechamiento político, otros virus de la pandemia

César Pastor Gamarra 

Fotos Pixabay 

La miseria humana y la maldad también se han puesto de manifiesto y nos ponen a merced de quienes lo único que han visto en esta catástrofe mundial es la oportunidad de aprovecharse para sus propios intereses. 

La pandemia del coronavirus nos puso los pies en la tierra y sigue golpeando a la humanidad por sí misma y mediante otras maneras que van más allá de la propia peligrosidad del virus. La miseria humana y la maldad también se han puesto de manifiesto y nos ponen a merced de quienes lo único que han visto en esta catástrofe mundial es la oportunidad de aprovecharse para sus propios intereses. Jugar con el miedo y la desesperación de las personas para robarles lo poco que les queda, es lo más miserable del alma humana.  

Corrupción y negociado en la administración de las vacunas que protegen vidas, la condenable politización de la pandemia en ciertos sectores y los fraudes que se comenten dentro del contexto de la crisis sanitaria, son solo algunas de estos terribles vicios que ha traído la crisis mundial de salud.  

Dentro de todos estos males podríamos decir que el más conocido y que no representa una novedad, es el que practican los piratas informáticos. Esta modalidad de estafa que se registra a nivel global tiene diversas formas de engaño que circulan en la nube y buscan sacar partido del miedo y la necesidad de estar a salvo. Una necesidad que puede dejarlo en la bancarrota. 

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Para nadie es un secreto que el abanico de redes sociales y las nuevas tecnologías que tiene a disposición internet, son tan útiles como peligrosas. Los delincuentes saben cómo utilizarlas y las emociones que deben tocar para lograr su lucro. La falta de información, las medias verdades y las “fakes news” son el panorama perfecto para robar, ya no de manera presencial sino virtual. Aunque suene terrible decirlo, la delincuencia también se ha adaptado a la nueva situación que vivimos.  

Los números del phishing”  

Dentro de las diversas formas de ciberataques, el phishing (estafa vía internet, correo electrónico, para obtener datos personales, de cuentas bancarias o tarjetas a fin de extraer el dinero de las personas), es una de las modalidades que se ha incrementado a números alarmantes en este tiempo de pandemia. Una acción tan aparentemente inofensiva como hacer click a un enlace o llenar un formulario, puede ser muy peligrosa ya que, por temor a una amenaza, desconocimiento sobre cómo actuar o simple curiosidad, una persona se expone a que toda su información personal sea sustraída. 

Solamente en el segundo semestre del 2020, países como Estados Unidos y Colombia registraron una tasa mayor del 8.5% en los intentos de phishing. En Sudamérica, uno de los niveles más altos se registra en Venezuela en donde dos de cada 10 personas han reportado ser víctimas de este intento de timo. Según los datos de Kaspersky Lab, empresa de ciberseguridad, Brasil (12,91%) Australia (10,74%) y España con un 9,67%, son otras de las naciones con mayores índices de phishing. Al final de la cola, con números más bajos, está China con 3,26% de porcentajes en estafas cibernéticas.  

Para expertos en seguridad informática este panorama es el “peor visto en años”. Es sabido que este tipo de delincuencia aprovecha la coyuntura para actuar, pero lo que viene sucediendo dentro de la crisis del coronavirus rebaza todos los límites. Desde hacerse pasar por la OMS (Organización Mundial de la Salud), hasta pedir una donación para un moribundo por covid-19, los correos se envían en lotes que agrupan miles de ellos y en diferentes idiomas, cada vez más perfectos para el mal, cada vez más confiables supuestamente.  

Elegidos para las vacunas  

Una de las modalidades de estafa más registradas en los últimos días es la que se realiza a través de internet aprovechando las expectativas del proceso de vacunación contra el coronavirus. Numerosas personas desde diversas partes de mundo han denunciado recibir emails, supuestamente verídicos y perfectamente clonados de entidades oficiales de salud en donde se les informa que han sido seleccionados para pruebas médicas o campañas que les dará la posibilidad de ser vacunados.  

Con hacer click en un enlace o seguir los “sencillos pasos”, ya sea para registrarse o rechazar la inmunización, las personas pueden ser víctimas del robo de todos sus datos. En las últimas semanas, esta fue una de las más comunes incidencias que se registraron en países como el Reino Unido, en donde los que no se dejaron sorprender pudieron verificar que el NHS (National Health Service), no genera este tipo de mensajes ni utiliza estas vías de comunicación. 

Está claro que estas estafas no son novedad de esta pandemia, siempre estuvieron ahí, lo terrible es que se han adaptado de acuerdo con la situación y sus métodos son cada vez más sofisticados. También es justo decir que las entidades del Gobierno advierten contra este tipo de delincuencia y quizá muchas personas no tengan problemas para reconocer un mensaje falso o estén preparados para verificar rápidamente la información, pero, imaginemos una persona mayor o alguien inexperto, extremadamente confiado o no muy conocedor de las redes sociales. La necesidad de ponerse a salvo, vacunándose o comprando “remedios alternativos” sin base científica, serán la carnada perfecta que les hará morder el anzuelo, Ellos forman parte de la mayoría de las víctimas que caen debido a su confusión y miedo. 

El escándalo de las vacunas 

Vacunas VIP en Argentina, “Vacunagate” en el Perú, por debajo de la mesa y aprovechándose del poder. En ambas naciones parece ser que el “me salvo yo y los demás no importan… fue el pensamiento común que primó en personalidades de las altas esferas de los gobiernos de estos países a quienes no les importó nada la salud de sus pueblos. 

«Es una vergüenza lo que han hecho. Hay prioridades; los abuelos, los maestros, las enfermeras, los policías, los trabajadores, los conductores de autobuses… deberían haber empezado por ellos. Los funcionarios del gobierno dicen que luchan por el pueblo. Entonces deberían haber sido los últimos en recibir las vacunas entonces», este reclamo resume la indignación del pueblo argentino que en una masiva protesta alzó su rechazo contra el Gobierno de Alberto Fernández, tras descubrirse que varios funcionarios cercanos al poder se vacunaron de manera privilegiada. 

Con cacerolazos, banderas y la voz en alto, la población argentina hizo sentir su protesta frente a la Casa Rosada y también en las principales ciudades del país. La aplicación selectiva de las esperadas vacunas fuera del plan oficial de inmunización indignó y dolió tanto como duele la perdida de un ser querido a causa de la pandemia. El exministro de Salud, Ginés Gonzáles García, tuvo que dejar el cargo tras conocerse que había reservado cerca de 3 mil vacunas para uso discrecional y había favorecido a gente del entorno político y al periodista Horacio Vertbisky, de 79 años, quien fue el que desató el escandalo tras revelar que se vacunó primero por su amistad con el extitular de Salud. Luego se conoció una primera lista con 70 “amigos o buenos contactos” que se habrían inmunizado con prioridad. 

El “Vacunagate” en Perú 

Un total de 470 personas se vacunaron en Perú por fuera del proceso de estudio de las vacunas chinas de Sinopharm. De este total, 101 personas estaban en el rubro “personal relacionado”. El expresidente Martín Vizcarra con su esposa y cuñado, las exministras de Salud Pilar Mazzetti y de Relaciones Exteriores, Elizabeth Astete, además de funcionarios del sector salud, Cancillería y “amigos cercanos” estuvieron dentro de este grupo que originó el denominado escándalo “vacunagate” en una de las naciones más afectadas por la Covid-19 nivel mundial. Hasta el 8 de marzo, el Perú registró más de 48 mil fallecidos y 1.380.023 casos confirmados. 

Este escándalo que traspasó las fronteras del país provocó la renuncia de las exministras de Salud y Relaciones Exteriores y ha puesto en una difícil situación al expresidente Martín Vizcarra quien podría ser acusado constitucionalmente e inhabitado para ejercer cualquier cargo público. 

Contra la tranquilidad pública 

Cuando el país no se recuperaba del impacto de caso vacunagate, otro escándalo ha puesto en tela de juicio todo el proceso de vacunación y lo que es más grave, la efectividad de unas vacunas que ya han sido aplicadas. En un informe periodístico que ha sido calificado por el Gobierno como “grave amenaza a la democracia” y un acto “mal intencionado e irresponsable”, la televisora peruana Willax difundió un reportaje en donde se dice que las vacunas chinas de Sinopharm solo tienen un 33 % de efectividad contra la covid-19. La información divulgada nuevamente desató el escándalo, confusión y desconfianza de la población. 

Luego de este hecho, se conoció que la información propalada es incompleta y tendenciosa, tomada de un informe preliminar que no contenía los resultados finales del estudio de las vacunas. El contenido periodístico se basó en estudios que aún no han terminado y con cifras inconclusas y números que han generado otra vez revuelo sobre un proceso de vacunación ya bastante golpeado. Tanto la empresa Sinopharm, como la Embajada China del Perú y el Colegio Médico del Perú, entre otras instituciones, se pronunciaron condenando el reportaje que “carece de veracidad” y tildándolo como un atentado a la tranquilidad pública. 

El hecho que ha recibido la condena de gran parte de la ciudadanía podría provocar que el Gobierno tome acciones legales contra sus emisores. El reportaje ha sido catalogado por algunos sectores como un “segundo intento de golpe de estado”. Un intento de ciertos sectores políticos para desestabilizar al Gobierno desprestigiando el proceso de vacunación para sacar del poder al presidente transitorio Francisco Sagasti y postergar Elecciones Generales. 

Vacunas VIP en Argentina, “Vacunagate” en el Perú, por debajo de la mesa y aprovechándose del poder. En ambas naciones parece ser que el “me salvo yo y los demás no importan… fue el pensamiento común que primó en personalidades de las altas esferas de los gobiernos de estos países a quienes no les importó nada la salud de sus pueblos. 
Una de las modalidades de estafa más registradas en los últimos días es la que se realiza a través de internet aprovechando las expectativas del proceso de vacunación contra el coronavirus. 

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